Te fugas sin razón,
errante perla sutil,
marcando huellas y quebradas,
sin lograr esquivar
el profundo volcán,
que te despoja,
de tus sales y humedad.
No llegas a destino,
te quedas en el camino
en suave terquedad.
Y... pidiendo mucho más
como torrente furioso
ahogas dos bellos ojos,
que se empañan y cierran,
buscando luz, serenidad.
Te deslizas silenciosa
como bizarro ladrón,
rompiendo en cada tramo
las gemas de algodón.
Húmedas perlas blancas
que viajan sin destino
como agotado peregrino
que en su premura prefiere
remozar su cuerpo cansino.
Te deslizas... te dejas arrastrar
te llevan los vientos del camino,
mitigando las fuerzas de tu destino,
rompiendo tu esencia
en llanto divino.
"KIRA"

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