Mujer de largas ausencias,
de horizontes dormidos,
buscas en lánguidas huellas
un buen nido para el olvido.
Deja que el viento despeine
tus trenzas de noches negras
que borre y arrastre como malón
tus angustias y desazón.
Deja que aniquile tu melancolia,
de tiempos turbulentos.
Mujer... No castigues, no oprimas
no culpes a tu corazón
sólo quiso amar más allá de la razón.
Mujer...
Que el sol caliente tu carne dormida,
que se desvelen tus estaciones sin vida,
que la ventisca te lleve por los caminos
de lavanda, jazmines y tilos,
que renazca en cada paso
una nota de suave trino;
volver a renacer...
encontrar la mirada
que se posó en tu ventana
una noche de luna clara.
KIRA

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